logo--e1441179089538POR CUANTO, es el manifiesto propósito de Dios, nuestro Padre Celestial, llamar del mundo un pueblo que ha de constituir el cuerpo o la Iglesia de Jesucristo edificada y establecida sobre el fundamento de los Apóstoles y Profetas, siendo Jesucristo mismo la principal Piedra del Ángulo; y

POR CUANTO, los miembros del cuerpo la Iglesia (Ecclesia) de Jesucristo, están ordenados a reunirse para oración, comunión, consejo, e instrucción de la Palabra de Dios y en la obra del ministerio, y para el ejercicio de aquellos dones y oficios espirituales provistos en el Nuevo Testamento; y

POR CUANTO, es evidente que las primitivas iglesias apostólicas se unieron en tal asociación como un cuerpo representativo de creyentes salvos y llenos del Espíritu Santo, y quienes a su vez, ordenaron y mandaron evangelistas y misioneros, y quienes bajo la dirección del Espíritu Santo pusieron en la Iglesia pastores y maestros; POR CONSIGUIENTE,

RESUÉLVASE, que seamos reconocidos entre nosotros como una fraternidad cooperativa de iglesias de fe, doctrinas y prácticas netamente Pentecostales, y llena del Espíritu Santo; y que nuestro propósito no ha de ser usurpar la autoridad de las varias asambleas locales ni de deprimirlas de sus derechos y privilegios escriturales y locales, sino más bien, reconocer y promover métodos bíblicos y orden para adorar, para la santidad y compañerismo, y para trabajar y oficiar en el servicio de Dios; y a su vez también, desaprobar todo método, doctrina y conducta antibíblica, buscando la unidad del Espíritu en los vínculos de la paz, “hasta que lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado del hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. Efesios. 4:13.

ARTÍCULO I – NOMBRE

Nuestro nombre será: “Concilio Latinoamericano Internacional de la Iglesia de Dios Pentecostal de Nueva York, Inc.”

ARTÍCULO II – NATURALEZA

El Concilio Latinoamericano Internacional de la Iglesia de Dios Pentecostal de Nueva York, Inc. es una fraternidad cooperativa basada en los acuerdos mutuos, voluntariamente aprobados y adoptados en reuniones de negocio de las convenciones anuales, y en reuniones extraordinarias citadas para tales fines.

ARTÍCULO III – PRERROGATIVAS

1 – Para aprobar toda enseñanza, conducta y métodos bíblicos, y para desaprobar toda enseñanza, conducta y métodos antibíblicos.

2 – Para animar y promover la evangelización del mundo.

3 – Para promover una base de comunión entre cristianos de semejante fe.

4 – Para establecer y mantener tales departamentos e instituciones que sean necesarios para la propagación del Evangelio y del trabajo de esta Comunión Pentecostal.

5 – Tener el derecho de poseer y mantener el derecho de posesión, de usar, vender, transportar, hipotecar, arrendar; o de otra manera, deshacerse de las mismas propiedades, sean raíces o muebles, según convenga a los intereses de sus trabajos.

ARTÍCULO IV – PRINCIPIOS

Este Concilio representará tan exactamente como sea posible en detalles, el cuerpo de Cristo como se describe en las Escrituras del Nuevo Testamento, reconociendo los principios inherentes en ese cuerpo, como también inherentes en esta comunión, particularmente los principios de unidad, cooperación e igualdad. Su propósito es mantener condiciones tales que pueda, como una comunión, demostrar en su desarrollo consecuente. Efesios 1:20-23; 4:2-16.

ARTÍCULO V – DOCTRINAS FUNDAMENTALES

La Biblia es nuestra toda-suficiente regla de fe y práctica. Por lo tanto, estas declaraciones de Verdades Fundamentales son tenidas por base de comunión entre nosotros, (a saber hablamos todos en acorde, (1 Cor. 1:10; Hechos 2:42). La fraseología no la tenemos por inspirada, pero las verdades aquí declaradas las tenemos por esenciales para un completo ministerio evangélico. No decimos que nuestra declaración tenga todas las enseñanzas de la Biblia, sólo que cubre nuestras necesidades presentes en cuanto a doctrinas fundamentales.

1 – LA ESCRITURA INSPIRADA

La Biblia (Las Sagradas Escrituras) es la inspirada Palabra de Dios; la revelación de Dios al hombre, infalible regla de fe y conducta, y es superior a la conciencia y a la razón, pero no contraria a la razón. (2 Timoteo 3:15-16; 1 Pedro 2:2).

2 – EL ÚNICO Y VERDADERO DIOS

El único y verdadero Dios se ha revelado así mismo como el eternamente existente por sí sólo, y revelado por sí mismo “YO SOY”. Además, se ha revelado como reuniendo los principios de parentesco y unidad, a saber: como Padre, Hijo y Espíritu Santo. (Deut. 6:4 Marcos 12:1-9; Isaías 43:10, 11; Mateo 28:19.

3 – LA TRINIDAD

a) Definición del término.

El término “Trinidad”, según se relaciona a la Deidad, a la vez que no se halla en las Escrituras, determina que está en perfecta armonía con las Escrituras Sagradas, por lo cual, bien podemos transmitir a otros nuestro immediato entendimiento de la doctrina de Cristo como existiendo de parte de Dios en distinción de “los muchos dioses y de los muchos señores”. Nosotros, entonces, podemos hablar con toda propiedad del Señor como nuestro Dios, el cual es un solo Señor, ya como un Trinidad o como un Ser de las tres personas, y a la vez, estar absolutamente dentro de las Sagradas Escrituras (Ejemplos: Mat.2:6; 8:16, 17; Hechos 15:15-18).

b) Distinción y Parentesco en la Deidad.

Cristo enseñó la distinción de Personas en la Deidad con bien expresados términos de parentesco, como Padre, Hijo y Espíritu Santo; pero que esta distinción y parentesco es insondable e incomprensible, es cierto, porque quedó inexplicado. Luc. 1:35; la. Cor. 1:24; Mat. 11:25-27; 28:19; 2a. Cor. 13:14; la. Juan 1:3, 4.

c) Unidad del único Ser: Padre, Hijo y Espíritu Santo

Por consiguiente, hay en el Hijo aquello que lo constituye Hijo y no Padre; y allí está aquello en el Espíritu Santo que lo constituye Espíritu Santo y no Padre ni Hijo. Por cual motivo, el Padre aparece el Mayor, el Hijo como el Unigénito, y el Espíritu Santo como Uno que procede del Padre y del Hijo. Así que, siendo que estas tres personas en la Deidad están en perfecto estado de unidad, no hay sino un solo y Poderoso Dios, siendo su Nombre uno solo también. Juan 1:18; 15:26; 17:11, 21; Zac. 14:9.

d) Identidad y Cooperación en la Trinidad.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo nunca son idénticos en cuanto a personas, pues son tres Personas; no son confundidos en cuanto a relación, ni divididos con respecto a la Deidad, ni opuestos en cuanto a la cooperación. El Hijo es en el Padre y el Padre es en el Hijo en cuanto a relación; el Hijo es con el Padre y el Padre es con el Hijo en cuanto a comunión. El Padre no procede del Hijo, pero el Hijo sí procede del Padre en cuanto a autoridad. El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo en cuanto a naturaleza, relación cooperación y autoridad. De manera que ninguna de las tres personas de la Divina Trinidad existe ora separada o independientemente de las demás. (Juan 5:17-30, 32, 37).

e) El Nombre Jesús.

“Jesús” es un nombre propio. En el Nuevo Testamento nunca es aplicado ni al Padre ni al Espíritu Santo, y por consiguiente, pertenece exclusivamente al Hijo de Dios. Romanos 1:3, 7; 2a. Juan 3) y lo identifica con su obra salvadora. (Mateo 1:21; Luc. 2:21).

Títulos del Señor Jesu-Cristo

1 – EL VERBO (actividad y expresión). El título Verbo identifica a Cristo como la expresión y voz del Padre. Por medio de Cristo, Dios lleva a cabo su voluntad activamente.

2 – SEÑOR. El título Señor nos revela la magnífica soberanía, deidad y exaltación de Cristo. Para los judíos, el título Señor (en Griego (Kurios)), según la traducción del Antiguo Testamento, significaba, Jehová. De esta manera, el título Señor lo identificaba como Dios.

3 – CRISTO. Esta es la traducción griega de la palabra hebrea “Mesías”, que significa literalmente “El Ungido”. Este título le da el derecho al trono como el Rey Ungido por Jehová para predicar y establecer el reino de Dios, en el cual él será Rey de Reyes y Señor de Señores.

4 – HIJO DE DIOS. Este título proclama la deidad de Cristo y su relación al Padre en un sentido de Filiación única. Los salvados somos llamados “Hijos de Dios” en el sentido de adopción, mas Cristo es llamado Hijo de Dios en el sentido particular de este término, como uno que goza de una Filiación única y absoluta.

5 – HIJO DEL HOMBRE. Según el idioma hebreo, el término “Hijo”, denota participación y relación. Luc. 20:36. (Compare el término “Hijos del Reino Mat. 18:2; hijos de la resurrección etc.) Este título lo identifica como un participante de la naturaleza del hombre, y por consiguiente, sujeto a las mismas tentaciones humanas, aunque sin pecado.

6 – HIJO DE DAVID. El título Hijo de David lo identifica como el Heredero del trono de David y restaurador de la nación de Israel. Esta promesa calentaba los ánimos del pueblo durante sus cautiverios y ruinas nacionales, mirando y saludando la promesa de Dios, cuando vendría a ellos un Rey prometido por Dios, el cual sería Hijo y Señor de David.

f) Jesucristo: Dios con Nosotros.

Jesucristo, en cuanto a su naturaleza divina y eterna, es el Unigénito del Padre; pero en cuanto a su naturaleza humana, es Hijo legítimo del hombre. Desde luego, El es reconocido como Dios y hombre, y quien, por cuanto es Dios y hombre, es “Emmanuel”; Dios con nosotros. (Mateo 1:23; 1a. Juan 4:2, 10, l4; Apocalipsis 1:13, 17).

g) Perversión de la Doctrina de Cristo.

Es una perversión de la doctrina de Cristo decir que Jesucristo obtuvo el título de “Hijo de Dios” simplemente del hecho de la encarnación o por su relación a la economía de redención. De manera que, negar que el Padre es real y Padre eterno, y negar que el Hijo es real e Hijo eterno, es una negación de distinción y relación en la Trinidad de Dios; y al mismo tiempo, negar al Padre y al Hijo, es destruir la verdad de que Jesucristo es venido en carne. (Juan 1:1, 2, 14, 18, 29, 49; 8:57, 58; 1 Juan 2:22, 23; 4:1-5; Hebreos 12:2).

h) Exaltación de Jesucristo como Señor.

El Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo, habiendo hecho por sí mismo la purgación de nuestros pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas; y habiendo sido sujetos a El los ángeles, potestades y principados; y habiendo sido hecho ambas cosas Señor y Cristo, envió al Espíritu Santo, para que nosotros, en el nombre de Jesús, nos arrodillemos y confesemos que Jesucristo es Señor a la gloria de Dios el Padre, hasta el fin, cuando el Hijo se sujetará al Padre para que Dios sea el todo y en todos. Hebreos 1:3; 1 Pedro 3:22; Hechos 2:32-36; Romanos 14:11; 1 Cor. 15:24-28; Efesios 1:19-23.

i) Igual Honor al Padre y al Hijo.

Puesto que el Padre ha entregado todo juicio al Hijo, no solamente es el deber expreso de todos los que están en los cielos y en la tierra arrodillarse sino que hay un gozo inexplicable en el Espíritu Santo atribuir al Hijo todos los atributos de la Deidad y dar a Él todo el honor y la gloria contenidos en todos los nombres y títulos de la Deidad (exceptuando aquellos que expresan relación). Véanse los párrafos b, c, y d; y así honramos al Hijo y al Padre al mismo tiempo. Juan 5:22; 1 Pedro 1:8; Revelación 5:6-16; Filipenses 2:8-9; Revelación 7:9-10; 4:8-11.

4 – EL HOMBRE, SU CAÍDA Y SU REDENCIÓN.

El hombre fue creado bueno y recto; pues dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Pero el hombre, por su transgresión voluntaria cayó, y su única esperanza de redención está en Jesucristo, el Hijo de Dios. Génesis 1:26-31; 3:1-7; Romanos 5:12-21.

5 – LA SALVACION DEL HOMBRE.

a) Condiciones para la Salvación.

La gracia de Dios, que trae salvación, ha sido manifestada a todos los hombres por la predicación del arrepentimiento hacia Dios y fe en el Señor Jesucristo. El hombre es salvo por el lavacro de regeneración y renovación del Espíritu Santo, y siendo justificado por gracia, por medio de la fe, viene a ser heredero de Dios según la esperanza de la vida eterna. Tito 2:11; Romanos 10:13-15, Lucas 24:47; Tito 3:5-7.

b) Las Evidencias de la Salvación.

La evidencia interna de salvación en el creyente es el testimonio directo del Espíritu Santo (Romanos 8:16). La evidencia para todos los hombres es una vida de rectitud y frutos de santidad.

6 – EL BAUTISMO EN AGUA.

La ordenanza del Bautismo en agua por inmersión, como un entierro con Cristo, debe observarse como se manda en las Sagradas Escrituras, por todos los que realmente se han arrepentido, y en sus corazones verdaderamente han aceptado a Cristo como su Salvador y Señor. Haciendo así, ellos han lavado el cuerpo en agua pura, como símbolo de purificación interna. Así ellos declaran al mundo que han muerto con Jesús y que también han sido levantados con El para andar en novedad de vida. Mateo 28:19; Hechos 10:47-48; Romanos 6:4; Hebr. 10:22.

7 – LA CENA DEL SENOR.

La Cena del Señor, consistente de los elementos de pan sin levadura y el fruto puro de la vid, es símbolo que expresa nuestra participación de la divina naturaleza de nuestro Señor Jesucristo (2 Pedro 1:4), un recuerdo de su pasión y muerte (1 Corintios 11:26), y una profecía de su segunda venida (1 Cor. 11:26); y está ordenada a todos los creyentes “hasta que El venga”.

8 – LA PROMESA DEL PADRE.

Todos los creyentes tienen derecho a la Promesa del Padre, que es el Bautismo en el Espíritu Santo y Fuego, según el mandamiento de nuestro Señor Jesucristo. Todos deben buscarlo ansiosamente y ardientemente esperarlo. Ésta fue la experiencia normal de todos en la primitiva Iglesia Cristiana. Con ésta viene la investidura de poder para vivir y para servir, y los dones del Espíritu Santo y sus operaciones en la Obra del Ministerio. (Lucas 24:49; Hechos 1:4-8; 1 Corintios 12:1-31). Esta experiencia maravillosa es distinta y subsecuente a la experiencia del nuevo nacimiento. Hechos 10:44-46; 11:14-16; 15:7-9.

9 – LA EVIDENCIA DEL BAUTISMO EN EL ESPIRITU SANTO.

El bautismo en el Espíritu Santo es evidenciado en los creyentes por la señal inicial y física de hablar en otras lenguas, como el Espíritu de Dios les da que hablen (Hechos 2:4). El hablar en lenguas en esta referencia es lo mismo, en esencia, que el don de lenguas (1 Cor. 12:4-10, 28), pero diferente en propósito y uso.

10 – ENTERA SANTIFICACION

Las Sagradas Escrituras enseñan una vida de santidad “sin la cual nadie verá al Señor”. Por la virtud del Espíritu Santo somos capacitados para obedecer el mandamiento: “Sed santos porque yo Soy Santo”. La entera santificación es la voluntad de Dios para todos los creyentes, y debe ser diligentemente practicada mediante la obediencia a la Palabra de Dios. Heb.12:14; l Pedro 1:15-16; l Tesalonicenses 4:3; 5:23-24; 1 Juan 2:6.

11 – LA IGLESIA.

La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, la habitación de Dios por medio del Espíritu Santo, y divinamente señalada para el cumplimiento de Su Gran Comisión. Cada convertido nacido del Espíritu Santo es parte integrante de la asamblea general e iglesia de los primogénitos, cuyos nombres están escritos en los cielos. Efesios 1:22-23; 2:22; Hebreos 12:23.

12 – EL MINISTERIO Y LA EVANGELIZACION.

Creemos en un ministerio divinamente llamado y bíblicamente ordenado, que ha sido provisto por nuestro Señor Jesucristo para un doble propósito: (1) La evangelización del mundo. (2) Para edificación del cuerpo de Cristo. (Marcos 16:15-20; Efesios 4:11-13).

13 – EL DIEZMO–SOSTENIMIENTO DEL MINISTERIO.

a) El obrero es digno de su salario (Mateo10:10).

b) Nuestros ministros recibirán su sostenimiento por medio de los diezmos y de las ofrendas de las iglesias locales. (Cada iglesia debe sostener su propio pastor hasta donde le sea posible).

c) Toda persona que sea aceptada como miembro quedará comprometido a cumplir sus deberes religiosos y financieros.

d) Es deber sagrado aceptar el plan que Dios ha tenido desde el principio para el sostenimiento del ministerio. Lo que dicen las Escrituras: Abraham dió el diezmo (Gén. 14:20; 28:22); la ley demanda un diezmo (Levítico 27:30; Número 18:21-26); los que no pagaban sus diezmos a Dios eran considerados como ladrones (Malaquías 3:7-10); Así también ordenó el Se or a los que anuncian el Evangelio, que vivan del Evangelio (la Cor. 9:7-14). El deber del cristiano es traer regularmente a la casa de Jehová sus diezmos, según Dios le haya prosperado.

e) Todos los obreros e iglesisas pagarán sus diezmos al concilio, practicando así lo que predican.

f) Los diezmos serán usados únicamente para el sostenimiento de la obra y la propagación del Evangelio, y no usados para otros fines ilícitos.

14 – SANIDAD DIVINA.

La liberación de las enfermedades está provista en el Sacrificio Expiatorio, y es el privilegio de todos los creyentes. “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo y el Señor lo levantará…” (Santiago 5:14-15; Isaías 53:4-5; Marcos 16:17-18).

15 – LA VENIDA PREMILENARIA E INMINENTE DE CRISTO

Nosotros creemos en la premilenial e inminente venida de Cristo para reunir a su pueblo con Él. Ésta es la resurrección de los que han dormido en Cristo y su traslado juntamente con los que viven, para encontrarse con su Señor en el aire (1 Tes. 4:16-17; Rom. 8:23; 1 Cor. 15:51-52). Sea notorio que después de esto habrá un período de tiempo como de siete años, llamado la Gran Tribulación, cuando el Anticristo será revelado; y terminará con la batalla de Armagedón y la revelación de Cristo con sus ángeles en llama de fuego y con sus santos (la Iglesia), para ejecutar juicio sobre la tierra. 2 Tes. 1:7; Tito 2:3; Zacarías 14:19; Judas 14:15.

16 – EL REINO MILENARIO DE CRISTO.

La Revelación de Jesucristo del cielo, la salvación de Israel como nación, y el reino milenario de Cristo en la tierra, es la promesa bíblica de Dios para el mundo. 2 Tes. 1:7; Apoc. 19:11-14; 20:1-7.

17 – EL LAGO DE FUEGO.

El diablo y sus ángeles, la bestia y el falso profeta, y todos los que no están escritos en el Libro de la Vida, serán condenados a eterno castigo en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Apoc. 19:20; 20:10-15.

18 – EL CIELO NUEVO Y LA TIERRA NUEVA.

Nosotros, conforme a su promesa, esperamos Cielos Nuevos y Tierra Nueva en los cuales mora la justicia. 2 Pedro 3:13; Apoc. 21:22.


CONSTITUTIONAL DECLARATION

WHEREAS, it is the manifest purpose of God, our Heavenly Father, to call forth from the world a nation to be saved which is to constitute the body of the Church of Jesus Christ, constructed and established upon the foundation of the Apostles and the Prophets, being Jesus Christ, Himself, the principle angular stone; AND

WHEREAS, the members of the body, the Church (Ecclesia) of Jesus Christ are ordered to meet for prayer, fellowship, counsel and instruction in the Word of God and in the works of the ministry, and for the practice of the gifts and spiritual offices provided in the New Testament; AND

WHEREAS, it is evident that the first apostolic churches met in such association as a representative body of the saved believers and full of the Holy Spirit, and who in turn ordained and sent evangelists and missionaries, and whom under the guidance of the Holy Spirit established in the Churches pastors and teachers; THEREFORE,

BE IT RESOLVED, that we be recognized among ourselves as a cooperative fellowship of churches of faith, doctrines and practices totally Pentecostal and full of the Holy Spirit, and that our purpose shall not be to usurp the authority of the local assemblies, nor to deprive them of their rights and scriptural and local privileges, but rather to recognize and promote biblical methods and order of praising, for sanctification and fellowship and to work and officiate in the service of God; and in turn, disapprove all anti-biblical methods, doctrines and conducts, seeking unity in the Spirit in the folds of peace, “till we all come in the unity of the faith and the knowledge of the Son of God, unto a perfect man, unto the measure of the stature of the fulness of Christ:” Ephesians 4:13

ARTICLE I –NAME

Our name shall be: “Latin-American Council of the Pentecostal Church of God of New York, Inc. “

ARTICLE II—NATURE

The Latin-American Council of the Pentecostal Church of God of New York, is a cooperative fellowship based on the mutual accords, voluntarily approved and adopted in business meetings of the annual convention and in extraordinary meetings called for such purpose.

ARTICLE III—PRERROGATIVES

1.–To approve all teachings, conduct, and biblical methods; and to disapprove all anti-biblical teachings, conduct and methods.
2.–To encourage and promote world evangelism.
3.–To promote a basis for fellowship among Christians of similar faith.
4.–To establish and maintain such departments, and institutions which are necessary to the promotion of the Gospel and the works of this organization.
5.–To have the right to possess and maintain the right of possession, use, sale, transportation, mortgage, lease, or in any other way dispose of said properties, being real estate or furniture, as convenient to the interests of this organization.

ARTICLE IV—PRINCIPLES

This Council will represent in details as exactly as possible the body of Christ as described in the Holy Scriptures of the New Testament ; recognizing the principles inherent in that body as well as inherent in this fellowship, particularly the principles of unity, cooperation, and equality. Its purpose is to maintain such conditions as to enable it as a fellowship to demonstrate its future development.
Ephesians 1:20-23; 4:2-16.

ARTICLE V—FUNDAMENTAL DOCTRINES

The Bible is our all-sufficient rule of faith, and practice. Therefore, these declarations of Fundamentals Truths, are our basis of fellowship amongst ourselves, (which is to say we all speak in agreement), (1 Cor l:10; Acts 2:42). We do not take the terminology as inspired, yet we take the truths set forth here as essential parts of a complete evangelical ministry. We do not state that our declaration contains all the teachings of the bible, only that it suffices for our present needs relating to fundamental doctrines.

1. — THE INSPIRED SCRIPTURES

The Bible (Holy Scriptures) is the inspired Word of God; God’s revelation to mankind, infallible rule of faith and conduct and superior to the conscience and reason, but not contrary to reason. (2 Tim. 3:15-16; 1 Pet. 2:2).

2.– THE ONLY TRUE GOD

The only true God has revealed Himself as eternal existent by Himself, and revealed by Himself as “I AM”. He has also revealed Himself as having the principles of parenthood and unity; i.e., Father, Son, and Holy Spirit. (Deut. 6:4, Mark 12:19, Isaiah 43:10, 11; Mat. 28:19).

3.—THE TRINITY

(a) Definition of Term.
The term “Trinity” as related to the deity, even though not found in the Scriptures, determining that it is in perfect harmony with the Holy Scriptures, thereby enabling us to transmit to others our immediate understanding of the doctrine of Christ as existing as part of God in contrast to “The many gods and the many false lords”. We can, therefore, speak, with all property of our Lord, as our God, who is only one Lord, be it as a trinity or as a being of the three persons, and at the same time be totally within the Holy Scriptures. (Examples: Mat. 2:6; 8:16, 17; Acts 15:15-18),

(b) Distinction and Relationship in the Deity
Christ taught the distinction of persons in the Deity with well expressed relationship terminology as Father, Son, and Holy Spirit; but that this distinction and relationship is profound and without complete understanding, is true, because it remains unexplained. Luke 1:35; 1 Cor. 1:24; Mat. 11:25-27, 28-19; 2 Cor. 13:14; 1 John 1:3,4.

(c) Unity of the Unique Being—Father, Son and Holy Spirit.
Therefore, in the Son there is something which constitutes Him, Son and not Father; and there is something in the Holy Spirit which constitutes Him, Holy Spirit and not Father nor Son. Due to such fact, the Father appears as the Father, the Son as the Son and the Holy Spirit as one who proceeds from the Father and the Son. Therefore, being that these three persons in the Deity are in a perfect state of unity, there is only one almighty God, also being His name one. John 1:18, 15:26, 17:11 21; Zac. 14:9.

(d) Identity and Cooperation in the Trinity.
The Father, the Son, and the Holy Spirit are never identical with respect to persons, for they are three persons. They are not to be confused with respect to relationship nor divided with respect to Deity, nor in opposition with regards to cooperation. The Son is in the Father, and the Father is in the Son with regards to relationship; the Son is with the Father and the Father is with the Son with regards to fellowship. The Father does not proceed from the Son, but the Son does proceeds from the Father with regards to authority. The Holy Spirit proceeds from the Father and Son with regards to nature, relationship, cooperation and authority. As such that none of the three persons of the Divine Trinity exist or work separately or independently of the others. John 5:17-30, 32, 37.

(e) The Name “Jesus”.
Jesus is a proper name. In the New Testament it is neither applied to the Father or the Holy Spirit, and therefore, belongs exclusively to the Son of God, (Romans 1:3, 7; 2 John 3), and identifies Him with His Saving Grace. (Mat. 1:21; Luke 2:21).

Titles of Jesus Christ.
1.—THE WORD (action and expression). The title THE WORD, identifies Christ as the expression and voice of the Father. Through Christ, God fulfills His will actively.

2.—LORD. The title LORD reveals to us the magnificent Sovereignty, deity, and exaltation of Christ. For the Jews, the title LORD (in Greek Kurios) according to the translation of the Old Testament, meant Jehova. In this manner the title LORD identifies Him as God.

3.—CHRIST. This is the Greek translation for the Hebrew word “MESSIAH”, which literally means the ANOINTED ONE. This title gives Him the right to the throne as the King Anointed by Jehovah to preach and establish the Kingdom of God in which He would be King of Kings and Lord of Lords.

4.—SON OF GOD. This title proclaims the deity of Christ and His relationship to the Father in a sense of unique parentage. We the saved are called Children of God in the sense of adoption, but Christ is called Son of God in the particular sense of this term, as one who enjoys a unique and absolute parentage.

5.—SONG OF MAN. According to the Hebrew language, the term “SON’
denotes participation and relationship. (Luke 20:36). (Compare the term “sons of the Kingdom” Mat. 18:2, sons of the resurrection, etc.). This title identifies Him as a participant of the nature of mankind and consequently subject to same human temptations, although without sin.

6.—SON OF DAVID. The title “SON OF DAVID” identifies Him as the Heir of the Throne of David and restorer of the Nation of Israel. This promise warmed up the hopes of the people during their captivities and national ruins, looking to and greeting the promise of God, when to them would come a King, promised by God, who would be Son and Lord of David.

(f) Jesus Christ: God is among us.
Jesus Christ, with regards to His divine and eternal nature is the only Begotten Son of the Father; but with regards to His human nature, is a legitimate Son of Man . Of course, He is recognized as man and God, and who being God and man is “Emmanuel”: God is among us. (Mat. 1:23. John 4:2, 10, 14: Rev. 1:13, 17).

(g) Perversion of the Doctrine of Christ.
It is a perversion of the doctrine of Christ to say that Christ obtained the Title “SON OF GOD” simply by way of incarnation or by His relationship to the economy of redemption. Therefore, to deny that the Father is the real and eternal Father, and to deny that the Son is the real and eternal Son, is to deny the distinction and relationship in the Trinity of God; and at the same time deny the Father and the Son and destroy the truth that Jesus Christ is come in flesh. (John 1:1, 2, 14, 18, 29, 49; 8:57, 58; 1 John 2:22, 23; 4:1-5, Heb. 12:2).

(h) Exaltation of Jesus Christ as Lord.
The Son of God, our Lord Jesus Christ, having accomplished through Himself the purging of our sins, sat at the right hand of His Majesty in the Highest; and having had the angels, powers and principalities subjected to Him, and having been both Lord and Christ, sent the Holy Spirit, so that we, in the name of Jesus, should bow our knees and confess that Jesus Christ is Lord to the Glory of God the Father, until the end, when the Son shall be subjected to the Father so that God can be the all in all. (Heb. 1:3; Peter 3:22, Acts 2:32-36; Romans 14:11, 1 Cor. 15:24, Eph. 1:14-23.

(i) Equal Honor to the Father and the Son.
Since the Father has given all judgment to the Son, not only is it the expressed obligation of all that are in Heaven and on Earth to bow their knees, but there is also an inexplicable joy in the Holy Spirit, in attributing to the Son, all the attributes of the Deity and to give Him all the honor and the glory contained in all the names and titles of the Deity (excepting those which express relationship). See paragraphs b, c, and d; and thus honoring the Son and the Father at the same time. (John 5:22-23, 1 Peter 1:8; Rev. 5:6-16, Philippians 2:8, 9; Rev. 7:9, 10; 14:8-11).

4.—MANKIND, HIS FALL AND REDEMPTION

Man was created good and righteous, for God said: “Let Us make man in Our Image according to Our Likeness:. But man by his voluntary transgression fell and his only hope of redemption is in Jesus Christ, the Son of God. Genesis 1:26-31; 3:1-7; Romans 5:12-21.

5.—THE SALVATION OF MANKIND.

(a) Condition for Salvation.
The grace of God which brings salvation has been manifested to all men by the preaching of repentance towards God and faith in the Lord Jesus Christ. Man is saved by the cleansing, regeneration, and renovation of the Holy Spirit and being justified by grace, through faith, becomes heir of God according to the hope of eternal life. Titus 2:11; Romans 10:13-15, Luke 24:47, Titus 3:5-7.

(b) The Evidence of Salvation.
The internal evidence of Salvation in a believer is the direct testimony of the Holy Spirit. (Romans 8:16). The evidence to all men is a life of righteousness and fruits of holiness.

6.—THE BAPTISM IN WATER.
The mandate of the Baptism in water by immersion as a burial with Christ, should be observed as is ordered in the Holy Scriptures, by all who have really repented and have truly accepted Christ in their hearts as their Lord and Savior. In so doing, they have washed their bodies in pure water as a symbol of internal purification. Thus they declare to the world that they have died with Jesus and that they have also been lifted up with Jesus and that they have also been lifted up with Him to walk in the newness of life.
Mat. 28:19; Acts 10:47-48; Romans 6:4; Hebrews 10:22.

7.—THE LORD’S SUPPER.

The Lord’s Supper, composed of two elements, unleavened bread and the pure fruit of the vine, is symbolic of the fact that we are participants of the divine nature of our Lord Jesus Christ (2 Peter 1:4); a reminder of His suffering and death (1 Cor. 11:26); and is an order to all believers “until He returns.”

8.—THE FATHER’S PROMISE.

All believers have a right to the Father’s promise which is the baptism of the Holy Spirit and Fire, according to the words of Jesus Christ. All should ardently seek it and anxiously await it. This was the normal experience of all in the first Christian Church. With this comes the investment of power to live and to serve and the gifts of the Holy Spirit and His works in the realm of the ministry. (Luke 24:49, Acts 1:4-8; 1 Cor. 12:31). This marvelous experience is different and subsequent to the rebirth. (Acts 10:44, 45, 46, 11:14; 15:7-9).

9.—THE PROOF OF THE BAPTISM IN THE HOLY SPIRIT.

The baptism of the Holy Spirit is evident in the believer by the initial and physical sign of speaking in other tongues as the Spirit of God gave them utterance (Acts 2:4.) The speaking in tongues in this instance is in essence the same as the gift of tongues. (1 Cor. 12:4-10, 28) but different in purpose and use.

10.—TOTAL SANCTIFICATION.

The Holy Scriptures teach a life of holiness “without which no one will see the Lord.” By virtue of the Holy Spirit, we are enabled to obey the commandment: “Be holy for I am holy.” Total holiness is the will of God for all believers and should be practiced diligently by obeying the Word of God. Hebrews 12:14, 1 Peter 1:15-16; 1 Tes. 4:3, 5:23-24; 1 John 2:6.

11.—THE CHURCH

The Church is the body of Jesus Christ, God’s dwelling by way of the Holy Spirit, and divinely chosen for the fulfillment of His Great Commission. Every convert born of the Holy Spirit is an integral part of the general assembly and church of the first-borns, whose names are written in Heaven.
(Eph. 1:22-23; Hebrews 12:13).

12.—THE MINISTRY AND EVANGELISM.

We believe in a divinely called and biblically ordained ministry which has been provided by our Lord Jesus Christ, with a double purpose: (1) World Evangelism. (2) For the edification of the body of Christ.
(Mark 16:15-20; Eph. 4:11-13).

13.—TITHE—SUPPORT OF THE MINISTRY.

(a) A laborer I deserving of his wages (Mat. 10:10)
(b) Our ministers shall be supported by way of tithes and offerings of the local churches. Each church should support its own pastor as much as possible.
(c) All persons accepted as members are obligated to comply with his religious and financial duties.
(d) It is a holy duty to accept the plan which God has had from the beginning for the support of the ministry. What the scriptures says: Abraham gave his tithe, (Gen. 14:20, 28:29, 22.) The law demands a tithe, (Lev. 27:30, Numbers 18:21-26.) Those who did not pay their tithes to God were considered as thieves. (Malachi 3:7-10.) Christ tells us: “those that announce the Gospel shall live of the Gospel”. (1 Cor. 9:7-14). The obligation of the Christian is to bring regularly to the House of Jehovah his tithes, according to the prosperity God has given him.
(e) All ministers and churches must pay their tithes to the Council, thus practicing what they preach.
(f) The tithes shall be used exclusively for the support of the Church and the spreading of the Gospel and not for other illicit purposes.

14.—DIVINE HEALING.

Freedom from sickness is provided for in the Expiatory Sacrifice and it is the privilege of all believers. “Are there any sick amongst us? Call the elders of the Church that they may pray for them anointing them with oil in the name of the Lord. And the prayer of faith shall heal the sick and the Lord will raise him up”. James 5:14-15; Isaiah 53:4-5, Mark 16:17-18).

15.—THE PRE-MILLENIUM AND COMING OF CHRIST.

We believe in the pre-millenium and the imminent coming of Christ to gather His people unto Him. This is the resurrection of those that slept in Christ and their movement, together with those that live, to meet with the Lord in the air. Let it be known that after this there will be a period of seven years time, called the Great Tribulation, when the Anti-Christ will be revealed. And it will end with the Battle of Armageddon and the revelation of Christ with His angels in holy flames of fire and His saints (the Church) to execute judgment on earth. (2 Tes. 1:7; Titus 2:3; Zac. 44:1-9; Judges 14:15).

16.—THE MILLENIUM KINGDOM OF CHRIST.

The Revelation of Christ from Heaven, the Salvation of Israel as a nation, and the millennium Kingdom of Christ on Earth, is the Biblical promise of God for the world. (2 Tes. 1:7; Rev. 19:11-14; 20:1-7).

17.—THE LAKE OF FIRE.

The Devil and his angels, the Beast and the False Prophet and all those NOT FOUND IN THE Book of Life, shall be condemned to eternal punishment in the Lake of Fire, which burns with fire and sulphur, which is the second death. (Rev. 19:20; 20:10-15).

18.—THE NEW HEAVENS AND THE NEW EARTH.

We, according to His promise await New Heavens and New Earth in which justice shall reign. (2 Peter 3:13; Rev. 21:22).